martes, 10 de febrero de 2015

Como una caracola...


Como una caracola, como una espiral. Una cosa dentro de otra, una situación dentro de otra, un aprendizaje dentro de otro.
Diferentes planos, órbitas, niveles... incluyéndose sucesivamente.
Y nosotros, observadores capaces de alcanzar algunas de esas órbitas sin siquiera noción que se trate de esto, que nosotros mismos estemos al centro de esta multiplicidad,  de esta multidimensionalidad, pero identificados con la órbita más excéntrica.
Tiene sentido y razón entonces como una misma situación puede resultar “favorable” o “desfavorable”, de acuerdo al grado de integración de dimensiones que nos es posible en cada nueva vuelta del espiral.

Recién sintiéndome de un modo que no alcanzaba a distinguir con claridad, más se imponía como una atmósfera todo el rato presente, mientras las lecturas que se iban construyendo ordenaban los acontecimientos caprichosamente, limitada por esa atmósfera en la que me encontraba. Así las cosas en mi, en todo momento eso también se manifestaba más allá de mi intimidad, ese supuesto lugar inaccesible e invisible para el resto. Se pisa el palito estando en esta situación, sobre todo cuando comienza a ganar terreno en la pantalla la sensación corporal, la inquietud e irritabilidad encendiendo el fuego de nuevas y peores interpretaciones...

Ahora estoy a salvo, este es un momento maravilloso, soñado, es tal cuál es, es volver a casa. 
Estoy en casa.
He vuelto, todos podemos volver, por eso he podido volver Yo, a pesar de todo lo que en una órbita anterior pareció verdad, pareció definitivo y me limitó. Vuelvo a empezar, lo que en este caso es también continuar la misma senda esencial, que no tiene interrupción ni desvío.
Esta especie de “desdoblamiento”, de despliegue como de un acordeón, este completo cambio de perspectiva, ocurre a veces de un modo muy especial, delicado, mágico, que se despliega sobre el mérito de la práctica persistente o sobre la oportunidad invaluable de una experiencia inducida por alguna planta enteógena o el regalo de una experiencia natural de expansión de la percepción...  de pronto des-cubres que las cosas están siendo frente a ti como siempre han sido y tú te estás dando cuenta recién ahora, entonces contemplas con amigabilidad todo a tu alrededor, sin perder la capacidad crítica para percibir que en otro plano la inconsistencia continúa existiendo.

Buscar la oportunidad de centrarnos, de recogernos, de volver al centro, de estar en casa, y quedarnos en eso un instante laaaaaargo, nutriéndonos de ese alineamiento, de esa vibración...
Siento mi cuerpo ahora, respiro, miro, saboreo, cierro los ojos y siento, abro los ojos y sigo sintiendo, respirando, recibiendo...

Solo resta Agradecer... y seguir Trabajando.

Paulina  

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