miércoles, 15 de septiembre de 2010

3 y 4 de Septiembre en Concepción

En la ciudad de Concepción, llevamos ya casi dos años participando del esfuerzo de despertar aquellas facultades humanas, que al ser actualizadas, permiten observar la aparición de conductas que dan cuenta de un funcionamiento más conciente, ésto, con los equipos de trabajo de dos colegios de la comuna de Hualpén y otras personas que buscan espacios para este tipo de desarrollos. La práctica de la meditación ha sido empleada como una estragia concreta para mejorar la calidad de la educación.
Los días 3 y 4 de Septiembre, sostuvimos diversos encuentros de reflexión y práctica, como para meta-observar lo que estamos haciendo.
He aquí una síntesis, que debe ser entendida como parte de ese proceso vivido, y que compartimos, a través de este medio, con el anhelo que contribuya a entregar elementos comprensivos a cerca de lo que se puede desarrollar a través de la utilización de esta herramienta en los diferentes espacios del Servicio a las personas.

Tres y cuatro de septiembre en Concepción
La intensión, contribuir para que la comprensión con la que se esta trabajando prospere. Generar momentos de encuentro más integrados conducidos para desarrollar la presencia sobre nuestra vida. Proponer una respuesta viva, haciéndose, para despertar facultades en nuestros funcionamientos, para optar a niveles de satisfacción superiores, constatables durante la práctica, mientras se utilizan las herramientas disponibles.
Lo desarrollado el viernes en la mañana con los responsables de conducir el proyecto educativo del colegio Rucalhue y Arco Iris, permitió trabajar especialmente sobre el lenguaje, también sobre los ritmos y la dinámica que se manifiesta durante el desarrollo de la intensión por ellos asumida. Han impregnado en su proyecto educativo el cultivo de espacios más sutiles, finos, trascendentes de la experiencia a través de la incorporación de prácticas para expandir sus conciencias. El proceso, creativo, por cierto obliga al aprendizaje de habilidades y a la integración de comprensiones que les permitan conducir tales procesos en si propio y en los otros de quienes se van haciendo cargo, sus discípulos y sus propios colegas, miembros del equipo profesional con que se trabaja.
Profundizar el estudio de un lenguaje para generar orientaciones precisas, limpios en lo posible, de connotaciones que distorsionen la continuidad del trabajo que se pudieran filtrar a través del lenguaje, procurando cautelar, con rigor, la necesidad que el rol del lenguaje sea comprendido exhiba lo profesional, el servicio profesional lo más puro posible, objetivo.
El ritmo, la dinámica es sorprendente, va siendo, se va creando, por tanto puede ser distinta toda vez, requiere de un conductor despierto, atento y disponible para reconocer en todo momento lo que brota, para atenderlo con oportunidad y precisión. El desarrollo no es lineal, algunas competencias se trabajan, maduran y se manifiestan operativas, mientras otras acumulan energía antes del desarrollo.
Bueno de eso y otros se procesó. También puede ser útil decir que la matriz para recibir se afirmó, la comprensión maduró, se visualizaron aspectos de la dinámica con más nitidez, se valorizó el esfuerzo y el desafío que está siendo asumido.


Más tarde en la Universidad del Bio Bio, se abrió también un espacio para recibir plenitud, comprensión, sobre nuestro funcionamiento, a propósito de una reflexión conducida y de una práctica. La constatación que surge del hecho de registrar más ampliamente el momento en presencia nuestra, ofrece la oportunidad par considerar la trascendencia que la influencia de todo responsable pudiese alcanzar, de asumirse el cultivo de la percepción como un hábito para así atender necesidades más esenciales como la de aprender a estar más despiertos. Se reflexiona sobre las consecuencias que un funcionar excluyendo la conciencia de espacios más sutiles tiene sobre el nivel de satisfacción posible de alcanzar para toda vida humana. La adicción que busca resolver la ignorancia del propio capital, a través del empleo de recursos ajenos y cómo la dependencia se trasciende al recuperar la conciencia de la vida, a través de nuestro propio territorio. La depresión que refleja la falta de competencia para soportar la intensidad y plenitud que siempre brota durante el desarrollo de la vida, como dolor o placer, y de cómo al sumir el desafío para aprender a estar se recupera el poder sobre la vida, aquel que brota como posible para nuestra condición, que permite mejor responder ante si y todo.
Allí surgió la pregunta de porqué nosotros estábamos ahí, hablando de lo que compartimos, cómo nos financiábamos. Siempre surge esta cuestión, es tema, no el esencial afortunadamente, pero es un tema, que siempre se está procurando equilibrar a través del estudio más fino e íntimo al interior de nuestra organización, el viaje sobre esta materia, siempre pretendiendo no hipotecar lo esencial, sin dejar de necesitarlo, buscarlo y recibirlo. Cuando logramos seducir a un guerrero, brota la energía oportuna y madura, esa disponible para ayudar a afirmar de verdad.

Viernes y sábado, el otro tiempo de estos días, pretendimos alcanzar momentos de jerarquía para nutrir, para impregnar la vida de los participantes, con plenitud y conciencia. Compartimos prácticas para alcanzar con todos los recursos disponibles que la oportunidad permitiese, momentos de vitalidad, de fuerza, de unión, de compromiso, de claridad, de luz sobre nosotros.

En lo más profundo espero, que hayamos acercado hacia la verificación de que hay algo que proponer, que debe madurar, adecuar, todo lo que sea, pero que tenemos en nuestras manos una oportunidad para enriquecer de modo pragmático la respuesta nuestra en nuestra vida y para aportar algo concreto efectivo para la influencia que estamos pretendiendo irradiar hacia quienes aprenden de nosotros.

Dr. Milton Flores.


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