martes, 19 de abril de 2011

Para llegar al Terminal del Amor...

Para llegar al Terminal del Amor, debemos pasar por la estación de la Soledad[1]

Es tan trascendente y necesario aprender a estar consigo, con uno,

ser capaces de encontrarnos ante nuestra vida, y tener un qué para ofrecernos, acompañarnos,

saber estar en soledad,

para saber agradecer la vida,

que nos pide su atención, nuestra atención,

para recibirla y disfrutarla.

El drama generalmente asociado a encontrarnos eventualmente “solos, de otros”, sin nadie que nos preste de su tiempo, para un poco escondernos de lo nuestro, de lo más de lo nuestro, nos lleva a identificarnos con el pensamiento, que se manifiesta, en esa situación, de un modo Apocalíptico, solo sabe de cuando estar con otros, sin embargo cuando nosotros estando solos decidimos prestar atención a la vida, a través de nosotros, más allá de nuestro pensamiento, o más acá, y celebramos una fiesta, sí, solos, ante una realidad plena que por su integralidad satisface una necesidad esencial, que en tanto saciada genera una luminosidad y el amor como oportunidad, que brota desde la comprensión de un grado superior de totalidad hecha conciente para nosotros.

Podemos entonces llegar a algún lado, y tranquilizarnos, calmar esa ansiedad que brota por suponer que podríamos estar solos realmente alguna vez.

Contemplar la vida nuestra agradecidos verdaderamente, nos limpia de una urgencia de necesidades ilusorias que nos permite así admirar la vida, recibir lo que está dado, que nos es común, que es el Todo. Incluso disponernos a su servicio, que es el mismo nuestro.

Pasar por la Estación de la Soledad, decidir hacerlo, es él o uno de los primeros pasos, salir a aprender, asumir el riesgo para despertar, hacerle frente al momento, y soltar, y afirmar, comprender la oportunidad.

El paso, no pocas veces requiere compañía, encontrarnos más profundamente con alguien, para aprender a estar más solos, sin un otro y aprender a estar en otra con los otros, mejor, más lucidos, en como-unión, con Todo, con Dios, la vida, los otros, mi vida. Ser amados por alguien para aprender a amar, a mirar, El Terminal del Amor, desde donde se comienza un viaje, el mismo, pero más despiertos. Ayuda, no para esconderme de todo, si no para habilitarme para navegar por la vida, para aparecer aquí y ahora.

Triagrama

Dr. Milton Flores Gatica, 2011.



[1] Agradeciendo a Ricardo Suárez Gaensly

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