domingo, 28 de agosto de 2011

Fijar la atención...

Sentarme a transmitir experiencias suele ser un poco complicado pero haré mi mejor intento por describir con la mayor precisión:

Fijar la atención no en lo que debo hacer en las próximas horas y semanas, sino en lo que siente mi cuerpo, hace que lo exterior e interior luzcan, no diferentes, sino que se incorporan elementos antes no considerados en la percepción.

Por ejemplo, aparece la diferencia que existe entre un rápido vistazo y una detenida observación considerando detalles que nunca imaginé que podrían existir, y aun ya habiéndolos notado, al perder ese contacto con la sensación, esos detalles “especiales” desaparecen y la observación se vuelve pobre y limitada.

La tensión que siento en la espalda primero es calificada de dolor, pero en un intento mayor, es sólo tensión, que se va suavizando hasta que de a poco se disipa y relaja por completo, desaparece aquel dolor. De pronto, sin siquiera proponerlo, siento claro el latir de mi corazón, me alegro de que eso ocurra, intentando no perderme en ese pequeño logro (a mi parecer), continuo y se cruzan pensamientos (frecuentemente), al darme cuenta como enganché en lo pensado, me siento hostigada, pero nuevamente regreso a lo que me propongo, sentir el cuerpo para estar despierta en el presente. En un momento al inhalar, recuerdo que mi respiración también existe y lo útil que ha sido en situaciones como esta sentirla, y sin más análisis la incluyo al foco de atención, saber que ésta posibilidad siempre estuvo aquí, no sólo en este trabajo, sino todo este tiempo, hace que me sienta torpe, sin palabras me conforto y refuerzo la voluntad de seguir en presencia de mi, ojala a cada momento.

Carla U.

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