lunes, 19 de julio de 2010

desde Valparaíso



Hace algunos días compartíamos con Carla (una de mis amigas con la que meditamos) algunos cambios de los que uno se va dando cuenta cuando empezamos a hacernos verdaderamente cargo de nosotros/as mismos/as. Cuando empezamos a conocer y a utilizar nuestro cuerpo. Comentábamos por ejemplo esas ganas de involucrar a otros en la práctica de la meditación, mostrándoles lo esencial que se torna una vez que la práctica se hace parte de un continuo en la vida, es decir, cuando los esfuerzos cotidianos por estar más concientes se traducen en un mejor estar. Concluíamos que las palabras no son tan convincentes como los hechos y que es más fácil cautivar a otros a través del ejemplo y de la evidencia que por medio del diálogo. Entonces seguiremos meditando, haciendo más esfuerzos, dejando las barreras de lado, que al fin de cuentas son sólo zancadillas autoimpuestas para no responder a nuestros propios requerimientos.

Cuando meditamos, hacemos conciente nuestra respiración. Cuando cantamos hacemos el esfuerzo por estar concentradas en ello, por ofrecer ese canto, esa energía y esas palabras con sentido a Dios, a nuestros hermanos y a nosotras mismas. Es una instancia de aprendizaje por medio del canto, agradecemos la paz y la armonía que gobierna nuestro cuerpo y espíritu. La sensación de tranquilidad nos acompaña por harto tiempo más después de finalizar la meditación, atendemos mejor nuestras necesidades y las de otros, escuchamos mejor a quienes se contactan con nosotros, respondemos más claramente a quienes nos demandan respuestas, alcanzamos más seguridad sobre lo que nos toca hacer, disfrutamos más nuestros quehaceres, las “obligaciones” ahora tienen una cuota importante de “gusto, de querer”, tienen más sentido, estamos menos cansadas y más motivadas, hay menos quejidos y mas ánimo y alegría por vivir.

Alcanzamos a observar el agua del arrollo cuando se llena de hojas y de polvo, pero también cuando las hojas y el polvo se van al fondo y el agua vuelve a estar trasparente

FRANCISCA MONTANÉ, VIÑA DEL MAR, JULIO 2010

2 comentarios:

  1. Estimados amigos:

    Muchas gracias por vuestro blog.

    Les envío un afectuoso abrazo,

    Gonzalo
    http://osho-maestro.blogspot.com/

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  2. Gracias por animarnos a estar más presentes y concientes. Es fácil perderse y olvidarse de lo importante, cuando el entorno te absorbe y te ciega.
    Gracias, gracias, gracias.

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