lunes, 26 de abril de 2010

profundizando a cerca de la experiencia de Unión

Sentir el momento impregnado a Unión, estamos juntos en algo cierto, que nos damos como principio, “Amar a Dios por sobre todas las cosas”, ese aroma del todo, que nos va recibiendo, y hacia el que también nosotros queremos ir.
Momentos dentro de ciertas prácticas que ofrecen la oportunidad para presenciar y participar de un encuentro más íntimo y delicado, con todo a la vez, y con las distinciones, una actividad sentida como eje, un viaje que se va creando, sensual, firme, unidos, cada uno y con todo a la vez, algo más de eso, vivir esa posibilidad, tocarla, para que nos dé esperanzas, para que nos transforme, para alcanzar más comprensión, más esencialidad. La identidad instalada en otra dimensión, aparecen materiales, se abre una visión para instalarnos en otra frecuencia, más plena, que facilita una mayor integración conciente, en el momento, cualidad que permite reconocer y reconocernos ocupando también lugar. En cada cual brota el compromiso con Dios y con cada uno, que es lo mismo.
Somos seres espirituales, participamos de una sutileza, de una actividad fina, luminosa, surge como certeza, asusta, pero la consistencia obliga, la unión en Dios es para los seres espirituales que somos, a imagen y semejanza. Siempre los seres humanos hemos sido espirituales, necesitamos asumir y actuar en consecuencia, especialmente los que ya poseemos comprensión suficiente, que sin pecar de locos suene lo suficientemente serio para afirmarlo, como profesionales, y recomendar el estudio sobre estas materias.

Dr. Milton Flores.

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